Asociación Civil El Aula de los Sueños
 
Aulas Hospitalarias de Venezuela

- Región Occidental [ 4 Aulas]

Hospital Universitario Jos
Dirección:
Avenida Lucio Oquendo, Dirección de Docencia del Hospital Central. San Cristóbal, Municipio La Concordia, Estado Táchira
Nombre del Aula:
Mundo Forjari. Dirección de Educáción del Hospital y Zona Educativa del Estado
Personal:
Coordinador General:
Dr Marco A Labrador R

Coordinador Docente:

Lic Educ Yuderkys Reyes

Participantes:
Dos docentes auxiliares
Voluntarios Programa de Risoterapia
Voluntarios Programa de Valores
Estudiantes Bachillerato cumpliendo Artículo 47
Estudiantes Universitarios en Servicio Voluntario
Promedio de atención de niños:
80 diarios en dos Alas de Hospitalización. Trabajo de lunes a viernes
Años de funcionamiento :
Funciona, aproximadamente, desde el año 1980
Contactos:

Teléfono: 0276- 3478224 (Dirección Hospital) - 3433817 (Residencial)
Correo Electrónico: aulaforjarivene@yahoo.es

Otros Datos de interés:

Dependencia de Docentes: Zona Educativa Táchira
Ministerio del Poder Popular para Educación
Organismos subsidiantes: Fundación Banfoandes (Banca Privada)
Fundación del Niño del Estado Táchira (Gobierno)
Zona Educativa del Estado Táchira (Gobierno)


TRES EPOCAS, TRES VISIONES.

Autor. Dr Marco A Labrador R,

Medico Pediatra, Director de Docencia. Co-Fundador del Aula Hospitalaria.

Hospital Central De San Cristóbal, Estado Táchira

Mail: marcolr3@yahoo.es

PRIMERA EPOCA: VISION LUDICA.

Entre los años 1973 y 1976 el Departamento de Puericultura y Pediatría del Hospital Central de San Cristóbal recibía a cinco Médicos Residentes que a la larga se habrían de convertirse, cuatro de ellos, en los primeros Especialistas en Pediatría egresados de dicho Hospital. Tal acontecimiento ocurrió el 10 de marzo de 1977, coincidiendo con la celebración nacional del Día del Médico.

Los entonces jóvenes cursantes, llenos del entusiasmo y la energía propios de quien experimentan la contagiosa creatividad de los procesos en construcción, fueron los pioneros de la especialidad en el Táchira. No solo tuvieron tiempo para dedicarlo a la atención de las enfermedades de los pacientes hospitalizados. También se atrevieron a pensar en el impacto psico-somático que las estancias hospitalarias usualmente prolongadas podrían producir en el niño y la familia. Razonaban y concluían que al lado de la bacteria, del parásito o del virus, se acunaba el espectro de la desnutrición haciendo más lenta y complicada la recuperación del infante.

Era una época en la cual, tanto las políticas de salud nacionales como las normas del Hospital y del Departamento, prohibían la permanencia de la madre y/o de los familiares acompañando al paciente. Se habían establecido horarios rígidos de visita solo una vez al día. Los niños pacientes, los niños sufrientes, permanecían largas horas sin más contacto humano que el ofrecido por el personal de salud y los otros niños, compañeros de infortunio. La mayoría de ellos, la más de las veces, cual prisionero aislado por los barrotes de las barandas de sus propias cunas y camas.

Era un terreno propicio para la aparición del Síndrome de Hospitalismo descrito por R. Spitz en 1958. En efecto, este investigador se había abocado al estudio de niños que vivían en instituciones que contaban con adecuados cuidados físicos, pero con serias carencias en lo referido a cuidados maternos. Pasivos por completo, los niños permanecían tendidos sobre la cama con una expresión particular en sus rostros. Aparecían perturbaciones motoras, la coordinación ocular se mostraba defectuosa, se observaban ciertos movimientos extraños en los dedos.  De los 91 casos que estudió, el 37,5% habían muerto antes cumplirse el segundo año. De 21 de aquellos 91 niños, seguidos hasta los cuatro años de edad, pudo comprobar que veinte estaban imposibilitados de vestirse solos, quince no habían logrado incorporar los hábitos higiénicos de manera completa, seis de ellos no controlaban sus esfínteres, seis no podían pronunciar ninguna palabra y solo cinco tenían un vocabulario compuesto de dos palabras, mientras que sólo uno de ellos podía construir algunas frases.

Ante tal panorama, los pioneros Doctores Rosa Ardila de Granados, Cesar Omar Pérez Angulo, Jesús Mora Coronado y Marco A Labrador R, expresaron su preocupación al entonces Jefe del departamento, Dr. Alberto J Serrano Galaviz, Padre la de Pediatría Regional. Consiguieron ser oídos y apoyados de tal manera, que se acordó diseñar un programa de juegos y recreación. Las estrategias se diseñaron para ser empleadas en aquellas horas durante las cuales no eran visitados por los médicos y enfermeras tratantes. Dada la vecindad de ambientes, se logró ubicar un espacio en el Ala Sur del Piso 11 del Hospital. La amplitud del espacio permitió disponer de dos tandas de columpios, una rueda giratoria, triciclos y bicicletas, a donde eran llevados los más grandecitos por la Trabajadora Social , la Secretaria del Departamento y alguna que otra madre que estuviese de visita en el área de hospitalización.

El único propósito de dicha actividad era proporcionar momentos para el juego. Evidentemente que solo podían disfrutarlo aquellos niños que pudieran ser autónomos en su desenvolvimiento, quedando privados aquellos que debían guardar reposo indicado u obligado, así como los menores de uno o dos años de edad. No había una planificación ni objetivos diferentes que cumplir. En ese espacio empezó a celebrase el día de la madre, del día del padre, la fiesta de navidad, el día de la enfermera, del medico, de trabajo social entre otros, no necesariamente en compañía de los pacientes hospitalizados.

La creciente demanda de los servicios hospitalarios y el incremento de la complejidad de la organización Departamental con la incorporación del Diseño Curricular Universitario del Postgrado de Puericultura y Pediatría, fue restando tiempo y oportunidades de acompañamiento a los niños hasta el “parque de Pediatría”. En poco tiempo el otrora bullicioso espacio de esparcimiento se fue tornando silencioso depósito de archivos muertos y repuestos para ascensores.

SEGUNDA ÉPOCA: EDUCACIÓN FAMILIAR PARA LA SALUD

Por disposición del Ministerio de Educación ingresa al Hospital el Programa Familia, destinado a dar cumplimiento a una nueva política del Ministerio de Educación y del Ministerio de la Familia. Se quería apoyar a la familia en los Centros Hospitalarios, sobre todo a la mujer embarazada y al lactante. El programa venía a ser ejecutado por Docentes previamente capacitadas para el acompañamiento de la mujer en edad reproductiva, tomándola desde la preparación para el embarazo, el embarazo, la preparación para el parto y el puerperio, incluyendo el apoyo, fomento y acompañamiento en la practica de la lactancia materna exclusiva.

Correspondió al Dr. José Camero Ávila como el nuevo Jefe del Departamento la autorización para el ingreso del Programa al Hospital. Sus primeras Coordinadoras fueron las Docentes Ana Casanova y Marina Casanova, quienes procedieron a incorporar a dos especialistas en Educación Pre-escolar. Trabajando estrechamente con el Departamento de Trabajo y Promoción Social, delinearon dos líneas de acción perfectamente definidas.

Por una parte se abocaron a la Educación para la Salud destinada a madres, padres y responsables de los niños, mediante charlas distribuidas en tres momentos a los largo del día. Afortunadamente, para el éxito de esta programación de charlas, el Departamento adoptó el Programa de Madre Acompañante las 24 horas del día, lo cual marcó un hito histórico en la política de prestación de servicios en el Hospital. Esta circunstancia permitió que los padres y cuidadores tuviesen acceso permanente a la información acerca del proceso de enfermedad, recuperación y complicaciones presentes en sus hijos. Uno de los logros colaterales fue la incorporación al equipo de “charlistas” a los médicos Residentes del PostGrado de Pediatría, Especialistas, Enfermeras y pasantes de la carrera de medicina de la ULA.

Aquel privilegio fue asumido como un “respeto” a los derechos del niño, lo cual sería consagrado muchos años mas tarde en la Ley Orgánica de Protección al Niño, Niña y Adolescente, como uno de sus Derechos.

La segunda línea de acción se convirtió en un cambio importante en la manera de brindar atención al niño hospitalizado, la cual empezó a dársele de manera individualizada y directa en la cuna o cama de hospitalización. El apoyo dado al niño hospitalizado se centraba casi exclusivamente en la provisión de juguetes lavables, plantillas para colorear y cuentos plastificados. Las características impuestas a los materiales mencionados ya evidenciaban una toma de conciencia acerca de las posibilidades de transmisión intra-hospitalaria de infecciones o enfermedades a través de los mismos, actuando como verdaderos fomites.

Otro avance importante fue la invitación a participar e involucrar a las madres acompañantes en el acompañamiento de los juegos, coloreo y lecturas de los cuentos. Esta asistencia mantuvo un marcado tinte caritativo-asistencial, fundamentada mas en principios de solidaridad y humanitarismo que en una practica docente debidamente pautada, conducida, supervisada y evaluada desde el Ministerio de Educación.

Un año más tarde, 1980, se asignó un espacio físico en el Área de Hospitalización para concentrar las actividades docentes grupales, siendo ésta la semilla tangible del Aula Hospitalaria de nuestra Institución, cuya dotación empezó a formar parte de los presupuestos del Ministerio de Educación y del Programa Proyecto Familia.

Aun cuando el Proyecto Familia estuvo presente en todos los establecimientos de salud del Estado Táchira, solo el Hospital Central consolidó un Aula Hospitalaria que era denominada como el “pre-escolar no formal del Hospital”.

Años más tarde este Programa fue eliminado y todas sus Docentes fueron regresadas a las escuelas. No obstante, el Departamento de Pediatría hizo una amplia exposición de motivos para solicitar la permanencia de las asignadas al Hospital Central, lo cual fue logrado bajo la figura de Comisión de Servicios luego de haberlas asignado al Pre-Escolar Arco Iris que funciona dentro de los terrenos del Hospital para los hijos del personal de la Corporación de Salud.

Tres hechos significativos quedaron como saldo de aquella segunda época: la implantación del Programa de Madre Acompañante, la incorporación de la Educación para la Salud a las mujeres gestantes y lactantes y, finalmente, el Aula Hospitalaria del Pre-escolar no formal del Hospital Central, la cual mantuvo su mismo formato hasta 1998 cuando comienza la tercera etapa.

TERCERA ETAPA: ATENCIÓN INTEGRAL Y PARTICIPACIÓN COMUNITARIA .

Con el advenimiento de la Quinta Republica , la promulgación de la Constitución de 1999 y la aprobación de nuevas Leyes, aparecen políticas novedosas para la prestación de los servicios de educación y salud, priorizando a los sectores vulnerables dentro de los usuarios: niños y adulto mayor. Se han establecido claramente los principios de inter-sectorialidad y trans-sectorialidad para el desarrollo de las políticas. La comunidad de usuarios pueden ejercer su derecho y el deber de la participación en la gestión de salud y duración bajo el principio de la corresponsabilidad.

Las nuevas de tareas de incorporación de estos nuevos lineamientos coinciden con la renovación del personal de docentes. Dos nuevas e inexpertas docentes en el área ingresan como una suerte de material nuevo, maleable, permeable a las nuevas orientaciones y con muchas ganas de aprender. Ello facilitó la tarea de adaptar las experiencias obtenidas a la reciente Conceptualizacion y Política de la Atención Educativa de las Personas con Impedimentos Físicos, del Ministerio de Educación, Cultura y Deportes, Dirección de Educación Especial (1998). En dicho documento se establece que “el modelo de atención educativa integral de la persona con limitaciones físico motoras es integral, continuo, permanente, sistemático y articulado con los diferentes subsistemas del Sistema Educativo Bolivariano, a fin de garantizar el ingreso, prosecución y culminación escolar de los educandos” Para ello ha definido los Servicios de Educación Especial Anexos a Hospitales.

Del mismo modo ha establecido dos modalidades para la atención de esta población con necesidades educativas en condiciones especiales. La primera se refiere a la atención directa a la población que se encuentra hospitalizada pero de manera articulada con el plantel de procedencia del estudiante, procurando garantizarles el inicio escolar a aquellos que no estuviesen escolarizados. La segunda modalidad se define como un Servicio de Apoyo que busca establecer una relación directa, por la vía convencional o no convencional, con aquellas instituciones de donde proviene la persona hospitalizada.

En este sentido se obtuvo una carta aval de parte de la Zona Educativa con la cual se acompaña el informe redactado por la Docente del Aula Hospitalaria para la institución escolar de procedencia, informando acerca de los objetivos educacionales cumplidos durante la hospitalización de tal manera que pueda acceder a la prosecución sin contratiempo alguno. Para que ello fuese posible, la Dirección de Investigación, Docencia y Extensión del Hospital ha asumido institucionalmente la responsabilidad del Aula, comprometiéndose con al Ministerio de Educación a cumplir los lineamientos establecidos para su funcionamiento, pero sin abandonar los otros componentes construidos hasta la fecha tales como: Programa de Madre Acompañante, Programa Arte y Salud, Programa de Risoterapia, Programa de Valores Humanos en jóvenes, Investigación y Construcción de nuevos Saberes.
Información incorporada el: 01-02-2007


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